México es un país pluriétnico y plurilingüe, con el español como la lengua hegemónica que coexiste con más de 60 lenguas autóctonas. Cada una de estas, además, se usa para denominar a los diferentes grupos, que han sido fragmentados socialmente en múltiples comunidades, por lo que a la lengua hay que agregar la comunidad como identificadores del grupo. De ahí que hay un vínculo entre lengua, cultura territorio e identidad.

En este contexto, los sistemas semánticos y simbólicos han singularizado la lengua de cada unidad lingüística. Por tanto, identidad indígena se vincula, por un lado, con una lengua específica, y por el otro, con lo que de cultura, territorio, origen y otredad se expresa simbólicamente a través de esa lengua.

Históricamente se ha establecido una relación de dominación-dependencia entre indios y mestizos, que conlleva la idea de superioridad-inferioridad. El español es la lengua hegemónica y los idiomas indígenas son los de los dominados..

En el discurso político mexicano se ha buscado la unidad nacional a partir de la unicidad de lengua y cultura, negando con ello la legitimidad de la diversidad. Sin embargo, patir de los años setenta, los indios han alzado la voz y exigido el respeto a esa diversidad, para dejar de ser los "otros", los dominados en su propio país.

Por otra pare, la modernidad, esto es, la penetración del capitalismo hasta el rincón más recóndito del mundo indígena, ha ocasionado cambios en el tradicional sistema de mercados, introduciendo innovaciones que los indígenas han resemantizar en sus propios términos. Entre otros cambios, los grupos indígenas han tenido que unirse a las corrientes migratorias nacionales, pero siguen conservando su identidad, basada en la lengua y en la lealtad a su lugar de origen. La organización comunitaria y la comunalidad constituyen un referente de identidad, tanto para los que se quedan como para los que migran.

La migración indígena se ha dado a las ciudades, a los polos de desarrollo y a las fronteras. En el sur, los refugiados guatemaltecos se enfrentan a un nuevo referente clasificatorio: la nacionalidad que antes no jugaba ningún papel al respecto, pero que ahora implica nuevas obligaciones y derechos. Por tanto, los grupos indios son ahora identificados por su lengua, por su lugar de origen y por su nacionalidad. En la frontera norte se ha dado la utilización de la identidad indígena y del referente lingüístico como un mecanismo para ganar posiciones de negociación, sea en las adversas condiciones de trabajo en el lado mexicano, sea en su calidad de indocumentados en el norteamericano.

La migración indígena vino a poner en el tapete de la discusión el papel del español frente al inglés y el de ambos en relación a las lenguas autóctonas.

Ante la globalización económica y cultural se ha debilitado la tradicional dominación colonial hacia los indígenas. Frente a esto, los grupos de origen prehispánico se han aferrado a lo que les queda como referentes de identidad: lengua, territorio e historia común, y han empezado a exigir sus derechos.

Las reflexiones anteriores conducen a replantear el proyecto de nación mutilingüe y pluricultural de México.