Los tres países magrebí (Tunes, Argelia, Marruecos) parecen tener una cierta cohesión religiosa, étnica, cultural y lingüística con una diversidad de sistemas políticos. El Islam es la religión dominante y el árabe clásico la lengua oficial. Tenemos en la región antiguas civilizaciones con nuevos sistemas educativos formales que surgieron en el periodo colonial. La población es muy joven y estos países mencionados deben destinar cada vez más parte de sus recursos económicos a la educación y a los servicios sociales. La elección de la lengua oficial en esta zona, como en otras partes del mundo, es un tema de naturaleza política y también esta influenciado por los intereses de ciertos grupos. Estos intereses revelan diversas dimensiones: facilitar la ocupación de los puestos de poder por las elites, modernización, construcción del estado-nación y rehabilitación del patrimonio religioso y cultural después de un largo periodo de dominación colonial.

El objetivo principal de este artículo es analizar y comparar las experiencias lingüísticas de los tres países. La dualidad entre el francés y el árabe, herencia colonial, se suma actualmente las reivindicaciones de las minorías lingüísticas en Argelia y Marruecos. El sistema educativo es el lugar privilegiado donde se " arreglan " las " cuentas " lingüísticas. Si el árabe clásico es necesario para la escuela y el mundo administrativo, la relación entre esta lengua y el poder no es directa y guarda muchas contradicciones. En el contexto actual de globalización, probablemente, las tensiones van a aumentar entre las tres principales tesis que animan el debate lingüístico magrebí: (1) consolidar el árabe como lengua oficial para cimentar la cohesión nacional, (2) el desarrollo del uso de lenguas extranjeras, particularmente el francés para participar plenamente en los intercambios económicos internacionales y (3) la toma de conciencia de la existencia del beber como lengua minoritaria.