Pour référence :
HOEBENS, Emma L. F. M. 2000. « Bileez kriol: Usos, desusos y abusos ». DiversCité Langues.  En ligne. Vol. V. Disponible à http://www.teluq.uquebec.ca/diverscite

 

Introducción

La preocupación que en este articulo se expresa respecto al bileez kriol deriva, por una parte, de ciertos fenómenos propios de la diversidad lingüística que se presenta en Belice, por otra, estriba en propiedades de las lenguas criollas como un conjunto de lenguas tipología e históricamente delimitado. Surgió, pues, de un interés por las lenguas Llamadas criollas en general, en especial por aquellas que surgieron en el contexto especifico de la colonización del Caribe. Un interés por su presencia social, por su desenvolvimiento lingüístico y por su papel contrastivo en un mundo donde el afán globalizador parece querer acabar de una vez por todas con toda diversidad. Para entender cualquiera de estos aspectos es necesario también profundizar en ciertas características sociales e históricas del surgimiento de estas lenguas.

Belice, además de ser un país en la región del Circuncaribe donde se habla una lengua criolla fuertemente relacionada con las lenguas criollas de Jamaica y otras islas, tiene una historia propia, forjada a través de circunstancias geográficas, políticas, económicas, históricas, demográficas particulares que lo distinguen de cualquier otra nación. Por esta razón podemos a la vez insertar el estudio del bileez kriol en el estudio de las lenguas criollas del Caribe, y profundizar en los datos específicios, extralingüísticos, del desenvolvimiento nacional de esta lengua. Esperamos así poder proyectar una emancipación lingüística ligada a, no en conflicto con, los sentires regionales y nacionales de identidad

El enfoque del presente articulo asimismo se centrará en lo que Belice comparte con otros países caribeños con lenguas criollas, aunque, para ubicar la diversidad lingüística de Belice, que constituye el contexto muy propio de su lengua criolla y sus usos, necesitamos un esbozo de su historia y de su actual composición demográfica. Primero revisaré brevemente los antecedentes lingüísticos y sociohistoricos de las lenguas criollas del Caribe y luego me abocaré, con ejemplos de todo el Caribe, a la situación más especifica del bileez kriol en medio de la diversidad lingüística de Belice.

 

El devenir sociolingüístico e histórico de las lenguas criollas del Caribe

La génesis de las lenguas criollas constituye una clara expresión del carácter social del ser humano y de su necesidad de comunicarse con el otro. Asimismo constituyen, de cierta manera, una contracara ante la globalización tan en boga para este fin de siglo. El surgimiento relativamente reciente de las lenguas criollas en el Caribe y su actual existencia, algunas veces fuertemente polemizada, no sólo ha puesto nuevos retos a los lingüistas, sino también a los estudiosos de las relaciones económicas en las sociedades pluriculturales. El estudio de estas lenguas jóvenes ha significado un impulso sustancial para la lingüística en general pero asimismo resulta una importante fuente de información para lograr una visión histórica de la relación entre lengua y sociedad.

Sin embargo, pese a que lo social, este afán humano de lograr una óptima interacción con el entorno, llevase al í de las lenguas criollas- pese a que su estudio introdujo a su vez de manera ineludible lo social en la lingüística, cuando las lenguas criollas se convirtieron en objeto de estudio, el aspecto social de la lengua parece haberse disgregado nuevamente del carácter social del ser humano.

Las lenguas criollas, como lenguas nuevas, son una paradoja desde el punto de vista de la Llamada mundialización: de pronto parecen enfatizar la tendencia a la diversidad, ya que entre os esclavos y amos, aquellos no recurren a una de las lenguas que ya se hablan, sino que forjan otra más. Pero esta nueva lengua, a su vez, surge en aras de la comunicación entre todos, surge como un adhesivo social, y en esa calidad persevera en muchos países del Caribe. A menudo en contra de las políticas lingüísticas, en contra de la estigmatización que les marca desde un principio.

El Caribe alberga alrededor de treinta lenguas criollas y las particulares circunstancias en que surgieron permiten confinarlas en un conjunto aparte dentro del vasto grupo de las lenguas del tipo criollo en el mundo. Varias de estas lenguas criollas conviven, en la actualidad, con lo que era la lengua que domino en su formación léxica, hecho que en algunos casos ha Llevado a la realización de diversas variantes de la lengua criolla sobre lo que se ha Llamado el continuo del criollo, dicha variación se establece desde el basilecto, la variante más alejada de la lengua con que convive, tan presente en su léxico, hasta la variante más cercana a ésta, el acrolecto. Entre estos extremos se encuentran las variantes Llamadas mesolectos.

La criollización implica la formación de una nueva lengua a partir del contacto entre varias, motivada por circunstancias extralingüísticas particulares y de acuerdo con reglas más o menos especificas. He de insistir en el más o menos' porque entre lingüistas no hay unanimidad al respecto, ni en las teorías , ni en las terminologías. A nivel léxico se observa la dominancia de una lengua, en el caso de las lenguas criollas caribeñas ésta es una lengua indoeuropea, mientras que a nivel de la morfosintaxis se señalan influencias de las otras lenguas, de suelo africano, que intervinieron en el contacto, además de una evolución propia del nuevo sistema lingüístico.

Hasta la fecha, muchos lingüistas expertos en el tema coinciden en que previo a la criollización debe constituirse un pidgin, una lengua de contacto reducida en vocabulario y gramática. El pidgin puede ampliarse y permanecer estable por siglos, puede dar pie a una criollización paulatina, o puede, desde su inicio como medio de contacto, convertirse en la lengua principal de la comunidad, por lo que se da una criollización Llamada abrupta. Las condiciones que determinan cualquiera de los dos procesos son sobre todo extralingüísticas, sociales. A continuación presentaremos resumidamente algunas reflexiones teóricas acerca de las lenguas criollas.

Bickerton plantea que una lengua criolla siempre muestra un surgimiento abrupto, o sea, que se da en el lapso de una generación. Es el resultado de la convivencia entre dos comunidades que se caracteriza por una fuerte polarización social entre el grupo de los amos (los colonizadores) y el grupo de los esclavos (africanos traídos de Africa o sus hijos nacidos ya en la colonial. Es la lengua de los amos o colonizadores (quienes constituyen una marcada minoría numérica) la que domina a nivel léxico, mientras que el conjunto de las lenguas africanas deja huella en el nivel]. á. Las lenguas del Caribe se dan en la coyuntura económica de las plantaciones, a la cual Bickerton decidió restringir su propuesta teórica, inicialmente universal, respecto al comportamiento de las lenguas involucradas en el contacto que conduce a una criollización.

Thomason y Kaufman, aunque difieren de Bickerton respecto a los preámbulos de su surgimiento, también postulan que las lenguas criollas del Caribe son, en su mayoría, producto de una criollización abrupta, ya que surgieron en el lapso de una sola generación. No se ha evidenciado la existencia previa de un pidgin más o menos estable. Las lenguas que dominaron en su estructuración á son lenguas del occidente africano, desde el actual Angola hasta Senegal. De allí provienen el yoruba, ibo, ewe, fanti, twi, de la rama kwa, el bambara de la rama mande y el kikuyo y kikongo de la rama bantú, nombres de lenguas o tribus que aún hoy en día encontramos en cantos populares del Caribe. A nivel léxico vemos una dominación del inglés, francés, portugués, español y neerlandés.

Respecto a los motivos para esta fusión entre las lenguas, entre las familias lingüísticas, cabe mencionar que hay una notable tendencia, desde antes de que Bioomfield se pronunciara al respecto, de explicarla como un aprendizaje incompleto de la lengua de los amos por parte de los esclavos. Una gran parte de la terminología muestra un mismo interés ideológico, occidental, se habla de lengua meta y lenguas de sustrato, se habla de una previa simplificación léxica y morfosintáctica, se habla de la falta de ciertos fenómenos que, por cierto, son los que caracterizan las lenguas indoeuropeas. Alleyne critica la que llama una visión sesgada de las lenguas criollas que mucho pone de manifiesto la dominación en la lingüística de los estudios de la familia indoeuropea.

El acercamiento tan cerrado ha llevado a aplicar los conceptos, datos teóricos y criterios, productos del estudio de las lenguas indoeuropeas, al análisis de las lenguas criollas (herencia con la que seguimos cargando en la descripción de todas las lenguas no indoeuropeas). En palabras de Alleyne (1994:8) mismo, las lenguas del Caribe se evalúan ‘en cuanto a su estructura a través de normas lingüísticas occidentales, según las cuales, por ejemplo, la flexión morfológica forma parte esencial de la estructura lingüística ideal’ y, sigue la cita, « bajo la sombra de esta tradición normativa, las lenguas criollas se han convertido en tal vez las más estigmatizadas de todas las lenguas del mundo ».

El surgimiento de las lenguas criollas, de este modo de hablar que aparece en las colonias del Llamado nuevo mundo, logró suscitar, hace unos trescientos anos, el interés de algunas órdenes misioneras, así como sucedió con las lenguas indígenas desde unos ciento cincuenta años antes. Sin embargo, para los colonizadores, dueños de plantaciones y amos, derechohabientes de una enorme maquinaria productiva, de grandes poblaciones de esclavos, la aparición de estos hablares contribuyó a reforzar el concepto negativo que tenían del africano, que necesitaban tener del africano: incapaz incluso de aprender bien la lengua del hombre blanco. Para la mayoría de los muy cristianos colonizadores con sus fructíferos campos de cultivo resultaba conveniente ver confirmados sus conceptos acerca de la inferioridad humana de su imprescindible fuerza laboral, para poder dormir y prosperar con la conciencia limpia.

Hasta la fecha se ha prestado poca atención a la posibilidad de que la supuesta adquisición incompleta o parcial de la proclamada lengua meta haya sido fruto de una resistencia a la usurpación lingüística, de una lucha por la preservación de las estructuras propias de parte de los ya muy usurpados esclavos africanos. Este afán por mantener viva la relación con aquél continente de donde, hace medio milenio fueron arrastrados sus antepasados, se manifiesta también en expresiones culturales más explícitas como se ve en el siguiente poema del cubano Nicolás Guillén:

Yoruba soy, lloro en Yoruba,
Como soy un Yoruba de Cuba,
quiero que hasta Cuba suba mi Llanto Yoruba,
que suba el alegre Llanto Yoruba
que sale de mi.
Yoruba soy,
cantando voy,
llorando estoy,
y cuando no soy Yoruba,
soy congo, mandinga, carabalí

Además de expresiones literarias que comunican esta intensa relación con el continente africano y que encontramos en muchos autores caribeños, como por ejemplo Derek Walcott, Léon Laleau, Jacques Alexis, Maryse Conde y muchos más, la memoria de la tierra africana de origen ha sobrevivido en muchos ritos y costumbres, así lo vemos en el siguiente canto funerario que proviene de Palenque de San Basilio, Colombia, un enclave ñ:

Chi ma nkongo,
Chi ma luango,
Chi ma ri Luango di Angola e;
Huan Gungù me namo yo,
Huan Gungù me a de nyamà, ee

Los estudios de las lenguas criollas indican una simplificación de base, previa al proceso de criollización, una pidginización en una situación en que la desplazada población africana difícilmente podía recurrir a una lengua en común ya que los buscadores/vendedores de esclavos evitaban agrupar a personas de una misma tribu en el entendimiento que una ruptura en las posibilidades de comunicación reduciría el riesgo de sublevaciones. El proceso de pidginización puede haberse Llevado a cabo ya en la costa occidental de África, donde reinaban los portugueses, o en las tierras de Llegada. Como observa Escure. aún v cuando su historia sea tan reciente, hay una notable carencia de datos fidedignos acerca del inicio de estas lenguas, en tierra africana o en las plantaciones caribeñas, que se debe a que sus hablantes no eran considerados merecedores de una atención académica.

La perseverancia en un posible proceso de simplificación previa refleja la persistencia de una subvaloración de las capacidades lingüísticas, o incluso intelectuales, de los esclavos Romaine (1988 : 7) adopta la definición de Mühlhausler respecto a la simplificación y describe el proceso como un aumento de la regularidad sistémica. Romaine anade que el proceso de simplificación, o sea la ultrageneralización de las reglas, no necesariamente conlleva un empobrecimiento a nivel de significado. A pesar de que varios autores han dado un giro menos negativo al término, su uso parece habérsele pegado, a veces como una explicación muy simplista, a la criollistica.

Escure tiene una propuesta diferente, por lo menos respecto a la variación sobre el continuo del criollo, a partir de su estudio del continuo del bileez kriol, en Belice, que, en sus palabras, « [lends] support to the claim that early stages of pidginization and creolization are not cases of simplification but, to the contrary, include extensive variable systems in contact, similar to those we can now observe in real life second dialect/second language or acrolect acquisition situations » De modo que, en una situación de contacto lingüístico entre sistemas diferentes, entre dialectos o, como se ve en la actualidad en Belice, entre variantes del continuo del criollo y la lengua que dominó en su léxico, no se da una simplificación propiamente, sino que primero se fomenta diversas estrategias creativas para producir un hablar formalmente propicio que al mismo tiempo respeta o satisface la estructura del sistema nativo. Habrá que ver qué desarrollos posteriores, probablemente sociales, políticos y económicos, pueden conducir a la dominación, el debilitamiento o la desaparición de uno de los sistemas, o en qué parte de la posible lengua resultante se pueden reconocer las estructuras que intervinieron en su formación.

Respecto al registro histórico de las lenguas criollas, son los misioneros moravos quienes se encargan de los primeros estudios serios de las lenguas criollas. Esta agrupación religiosa también se conoce como los Hernhut y, en la actualidad, tiene su sede en Alemania, en la parte de la ex República Democrática Alemana. Sus archivos comprenden gramáticas, sermones, vocabularios y otros escritos, entre otros en la lengua criolla de Santo Tomás, una de las Islas Virgenes. Fue el abad Zinzendorf quien, a partir de 1742, se dedicó a enseñar en Santo Tomás a los esclavos a leer y escribir en esta lengua criolla en un reconocimiento de su función como lengua plena. En 1770 se publica la primera gramática de esta lengua criolla, el 'Negerhollands', cuya base léxica era el neerlandés, y a partir de 1780 la lengua criolla era la que usaban en general en la iglesia para sermones y para dirigirse de manera directa a los asistentes a las misas.

Los estudios que realizan los misioneros en las colonias de las lenguas que allí se hablan, o bien por un interés científico o bien para su aplicación práctica en la labor misionera, no cautiva la atención de los intelectuales renacentistas europeos. Es bastante más tarde, en 1830, que William Greenfield publica un escrito en que alega tener argumentas « para considerar el sranan una lengua tan plena como el neerlandés o inglés » (Holm 1987:22). y presenta, al estilo de la época, un estudio comparativo del sranan, neerlandés, inglés y Negerhollands. Greenfield entonces hace hincapié en que el origen del sranan no era tan diferente del de la lengua inglesa misma que también se consideraba, en algún tiempo, « una terrible mezcla, ni francés, ni sajón ». Es esta idea la que retoma Hugo Schuchardt a finales del siglo XIX cuando postula que el inglés muy bien puede ser el resultado de un proceso de criollización.

Las observaciones que se hacen acerca de las lenguas nuevas del nuevo mundo no se limitan al análisis de sus estructuras lingüísticas por una curiosidad meramente lingüística. La discusión más difundida gira en tomo al punto de si estos modos de hablar surgidos entre seres ampliamente considerados inferiores podrían ser lenguas plenas y aún en 1913 el filólogo religioso, neerlandés, van Ginneken, afirma que las lenguas criollas guardan la 'forma interna' de las lenguas africanas porque los negros, por muy aculturados que parecieran al modo de vida europeo nunca « podrán alejarse de su forma negra de pensar » (Holm 1987:23).

Schuchardt, quien, como mencioné, ve una posible criollización a la base del inglés, encontró en el estudio detenido de las lenguas criollas sustento para su hipótesis de la influencia individual en el proceso social que en una situación de contacto Lleva a cierta fusión entre lenguas y en 1885 se adelanta a las muy actuales teorías sociolingüísticas de la variación cuando observa que las formas lingüísticas viejas y nuevas se distribuyen dentro de un mismo dialecto « tanto por edad, como por género, nivel educativo e interés social ».

 

Belice, país caribeño en Centroamérica

Belice forma parte de Centroamérica y ha sido, al igual que sus vecinos, tierra de cultura maya. Sobre todo en los últimos cuarenta años se han descubierto numerosos restos de grandes asentimientos mayas que evidencian que las actuales fronteras del país con Guatemala y México en la historia se reducen a linderos virtuales que no están en proporción con la desbordante magnitud de esta antigua civilización.

Lo anterior no quiere decir que hoy en día el transeúnte no note el paso de México a Belice o de Belice a Guatemala, ruta por cierto muy querida por el moderno turismo, llamees ecológico o aventurero. Desde el siglo XVI los mayas dejaron de ser los únicos pobladores de esta tierra. La ubicación estratégica de los cayos de Belice, pequeñas islas productos de los caprichos naturales del segundo más grande arrecife del mundo que bordea casi todo el país, hizo que los bucaneros europeos, muchos de Gran Bretaña, se refugiasen en ellos, de modo que descubrieran una materia prima de valor comercial en la costa con su exuberante vegetación de selva tropical: el palo de tinte.

Desde la segunda mitad del siglo XVII los leñadores británicos necesitaban ayuda en la dura labor de la explotación de la madera. Hasta principios del siglo XIX, Llegaban de Jamaica y de Trinidad cargamentos de esclavos africanos, a veces directamente de África, a veces nacidos ya en una de estas islas. La Corona Española disputaba la posesión de esta franja de tierra colindante con la Bahía de Honduras con los británicos, pero nunca Llegó a colonizar la región.

Cuando Francia y Gran Bretaña empezaron a luchar por la hegemonía en el Caribe, un grupo de negros, habitantes libres de San Vicente (Pequeñas Antillas), asimilados aparentemente en lengua y cultura al grupo indígena de los Caribe, apoyaron a los franceses cuya derrota tuvieron que pagar con una deportación masiva hacia la isla de á en la Bahía de Honduras, desde donde se esparcieron por las costas del actual Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Este grupo, los caribes negros, se conoce hoy en día como el de los garífuna

Ya durante la segunda mitad del siglo XIX, debido a la respuesta indígena a la explotación, que sufrían a manos de los terratenientes criollos, que se tradujo en la Guerra de Castas en la península de Yucatán, se inició el ingreso al país de indígenas mayas, hablantes del maya yucateco, y mestizos, hispanohablantes. En 1878, la Gran Bretaña se declaró soberana de Honduras Británica y al oficializarse su í de la imponente Commonwealth of Nations británica, el país empezó a acoger mano de obra de otras colonias de este imperio, sobre todo de la India.

Además de este mosaico humano ya descrito, hubo ingresos relativamente numerosos de población china, árabe y en alguna medida norteamericana desde fines del siglo pasado y en la primera mitad del presente siglo.

La presencia de mayas, hablantes de á y kekchi, sobre todo en el sur del país, se debe a su huida de regiones guatemaltecas (entre otras el Petén) debido a los malos tratos en las haciendas cafetaleras. Ellos decidieron Llevar sus costumbres y tradiciones a las partes más despobladas de este pequeña tierra donde se asentaron pacíficamente y reconstruyeron su vida comunal.

Entre los anos cincuenta y sesenta del presente siglo, Llegaron, desde México y Canadá, grupos de menonitas quienes encontraron en Belice una libertad para profesar sus propias creencias que no les era concedida en otros lugares. La ola migratoria fuerte de los últimos 15 años ha sido la de centroamericanos, salvadoreños, guatemaltecos y hondureños, mientras, por último, cabe señalar para estos últimos años la entrada al país de coreanos de Corea del norte y de taiwaneses.

El panorama poblacional aquí descrito nos ilustra sobremanera que en la actualidad Belice ha forjado un perfil sociolingüístico a la vez variado y muy propio. Apenas en 198 1, Belice se convirtió en país independiente aunque siga siendo parte de la « Commonwealth of Nations » y mantenga una lealtad formal con la Reina de Inglaterra. La población total de Belice se estima en más aproximadamente 200,000 habitantes y en cuanto a su composición étnica nos proporciona el censo de 1991 los siguientes datos:

figura 1

Grupo étnico Porcentaje
mestizo 43.7
criollo 29.8
garifuna 6.6
maya kekchi 4.3
maya á 3.7
hindú 3.5
maya otros (maya yucateco) 3.1
alemán/neerlandés (menonitas) 3.1
blanco 0.8
chino 0.4
sirio/libanés 0.1
otros 1.0

 

fuente: Belize Abstract of Stadistics 1996, Central Statistical Office, agosto de 1996

La distribución de la población por los seis distritos es, aproximadamente, la siguiente: (de norte a sur) Corozal 15.2%, Orange Walk 16.4%- Belice 29.5%, Cayo 20.0%, Stann Creek 9.3%, Toledo 9.6%. La proporción de población rural a población urbana es de 53.0%: 47.0%. En los dos distritos del norte, Corozal y Orange Walk, y en Cayo domina la población mestiza, en Belice domina la población criolla, en Stann Creek es la población garifuna la más numerosa y en Toledo son los mayas kekchi.

Este breve reconocimiento general de nuestra área de estudio nos permite entender un poco más a rondo la situación lingüística del país, una situación en la que resalta el multilingüismo y la multietnicidad.

 

El bileez kriol entre tantas lenguas y hablares

Como ya observamos en la anterior revisión demográfica y lingüística, Belice es un país multiétnico, multilingüe. Sin embargo, debemos hacer hincapié en el hecho de que lo que es étnico no por definición corresponde a lo lingüístico. AI contrario, confundir estas categorías clasificatorias puede conducir a una desconfiguración de la situación étnica y sociolingüístico del país. Que tales confusiones se dan podemos apreciar, por ejemplo, en la figura 1 del apartado anterior, donde, en las categorías manejadas por la Oficina de Estadística de Belice, están los porcentajes de los grupos étnicos del país y aparecen como dos categorías separadas el grupo de los alemanes/neerlandeses y el grupo de los blancos.

La observación anterior repercute también tanto en la cuantificación de los hablantes de la lengua criolla, el bileez kriol, como de los hispanohablantes. Los criollos, o ñ, como entidad étnica son un grupo bastante numeroso, superado solamente por el grupo de los mestizos. Este grupo maneja el bileez kriol como primera lengua. Sin embargo, también hay muchos hablantes del bileez kriol como primera lengua entre los garifuna y entre los beliceños de origen hindú. El gran grupo de mestizos hispanohablantes, entretanto, no constituye una unidad étnica, al contrario, incluso geográficamente los mestizos de reciente ingreso (identificados como salvadoreños, hondureños y guatemaltecos) habitan lugares distintos, pocos en Corozal y Orange Walk, donde dominan los mestizos hispanohablantes beliceños, en gran número (salvadoreños) en los alrededores de Belmopán en Cayo y en los otros distritos (Stann Creek, Toledo, hondureños y salvadoreños en las plantaciones a lo largo de la costa, guatemaltecos en la montaña).

Belice es, pues, sin duda alguna un país multiétnico y multilingüistico, lo cual no implica que sus habitantes sean multilingües. Escure postula que muchos son monolingües, sin embargo, nuestro trabajo de campo evidenció que un gran número de personas manejan, con mayor o menor fluidez, una segunda lengua. Esta segunda lengua por definición debiera ser el inglés puesto que virtualmente no hay hablantes de inglés como LI en el país, mientras que ésta si es la lengua oficial y, por ende, de la educación. Sin embargo, las cifras estadísticas acerca del dominio del inglés, y del español, son elocuentes:

Figura 2

muy bien no muy bien no hablan
habla inglés 54% 22.5% 23.2%
habla español 43.8% 11.1% 45.1%
(fuente: 1991 Population Census)

La ausencia del bileez kriol en estas estadísticas, así como en todas las encuestas o estadísticas acerca de las lenguas, resulta igualmente elocuente. Sobre todo si tomamos en cuenta que muchas personas de nuevo ingreso, centroamericanos y de otras partes, aparentemente aprenden no el inglés, sino el bileez kriol como segunda lengua. Desde hace muchos anos se habla, al nivel de las políticas nacionales y educativas, sobre la repercusión de esta situación de hablas tan diversas en el país y un enfoque tan estrecho en la educación en la formación académica de los jóvenes y viejos beliceños.

 

El bileez kriol y su carácter criollo

Ante las reivindicaciones de algunos criollohablantes porque se reconociera su lengua y porque se estandarizase, se han hecho escuchar otras voces, tanto de criollohablantes como de hispanohablantes. Dicen que el estado del bileez kriol como lengua criolla está en entredicho. Por un lado se alega que el reconocimiento de la lengua criolla implicaría o bien un trato privilegiado, o bien un trato igualitario para todas las lenguas de Belice, lo cual no seria costeable. Además, muchos aún creen que el hablar la lengua criolla es la causa del bajo rendimiento académico. Y, por último, hay quienes dicen que el hablar criollo de hoy ya no es lo que era. Sobre todo se encuentra esta opinión entre algunos hablantes de mayor edad. La convicción de estos hablantes no carece de fundamentos. Las lenguas cambian, y se ha observado una variación mucho mayor, mucho más veloz aún en las lenguas criollas.

En Belice podría explicarse tanto el cambio efectivo de la lengua criolla, como la opinión de los viejos hablantes, a través de la dinámica sociolingüística del país. A principios del siglo XX, Belice tenia ciertas áreas productivas con, cada una, sus centros de acopio y comercialización. La primera actividad comercial siempre fue la tala de árboles, del famoso palo de tinte, de caoba y otras maderas preciosas. La población africana Llegó al país para desempeñar precisamente esta labor y se concentraba, para vivir, como los leñadores británicos, en la Ciudad de Belice, y para trabajar en Monkey River Town, distrito de Toledo. En general se designa a esta última ciudad, ahora de poco peso económico, como la cuna del bileez kriol.

El norte del país, los actuales distritos de Orange Walk, Corozal y los cayos, se había poblado, desde fines del siglo XIX, con mestizos y mayas, hablantes del maya yucateco, quienes huían de la Guerra de Castas en Yucatán. Las actividades de subsistencia de estos nuevos habitantes se desarrollaron en un relativo aislamiento de las del sur, o las del oeste del país. La escasa población formaba una especie de enclaves poco comunicados entre ellos, que además cargaban con historias muy distintas.

En esta misma época, fines del siglo pasado, ingresan algunas familias norteamericanas y mucha gente de las Llamadas Indias Orientales. Estos últimos se quedan a trabajar en Stann Creek y Toledo, a lado de los criollos. Los norteamericanos introdujeron las plantaciones de cana, plátanos y cítricos. Poco a poco se empieza a diversificar la economía, y a cambiar las fuentes de trabajo. La gente se acostumbra a viajar a distintas partes del país para trabajar, de modo que surge un contacto más intensivo entre los distintos grupos étnicos. La lengua criolla, hablada por los criollos, entonces la gran mayoría, y un número considerable de garifunas y personas provenientes de la India, en la Ciudad de Belice y en el sur del país, tiene una aparente cercanía con el inglés, la lengua para realizar trámites oficiales y para la educación.

En esta nueva coyuntura de lenta realización es Lógico que exista un continuo del criollo y según las circunstancias el hablante de la lengua criolla acudirá a variantes más o menos alejadas del inglés. Los hispanohablantes, al igual que los demás habitantes, deben aprender inglés en las escuelas pero en la práctica resulta más funcional hablar la lengua criolla, la lengua de los encuentros informales, de los que se sienten beliceños. El bileez kriol que se difunde por el país como lengua de contacto informal probablemente es una variante mediana, uno de los mesolectos. Esto no sólo se deduce porque se trata en principio de un bileez kriol que tiende a ser inglés, sino también, y creemos que en especial, porque el criollohablante suele hablar la variante más alejada, el basilecto, con personas que pertenecen al circulo intimo, familiar. Escurre menciona que incluso en el contacto entre dos criollohablantes que no se conocen, o no muy bien, se recurre a un mesolecto para establecer la comunicación, no al basilecto. Con mayor razón, suponemos que la variante que se va difundiendo por el país, desde su inicio es un mesolectos, y no el basilecto que se oía con mayor fi7ecuencia en los lugares considerados de origen de la lengua criolla.

lo anterior también explica la variación que muestra el bileez kriol actual, al igual que justifica la observación de los viejos hablantes de que el bileez kriol ya no es 10 que era. Una de las características más típicas de las lenguas criollas es su mayor tendencia al cambio. En las circunstancias de uso del bileez kriol, en contacto no sólo con el inglés escolar, sino con el inglés de los turistas e inversionistas norteamericanos y, de manera muy especial, con el español, tanto de los beliceños como de los otros centroamericanos, hay muchos factores que empujan a un reacomodo del sistema, sin por ello precipitar la lengua a su desaparición.

Respecto a los rasgos morfosintàcticos del bileez kriol, si comparamos algunos aspectos considerados típicos de las lenguas criollas con los datos de los que a la fecha disponemos para el bileez kriol, veremos que la lengua respecto a muchos de estos rasgos parece concordar con las demás lenguas. Para un primer acercamiento decidimos recurrir al sistema de marcación de tiempo, modo y aspecto, puesto que la mayoría de los lingüistas concuerdan en que el orden de estos marcadores preverbales se distingue del de las demás lenguas con estos marcadores. Los marcadores preverbales del sistema criollo suelen aparecer casi siempre en un solo orden, con partículas que etimológica y semánticamente son muy similares. De acuerdo con un muestreo de Bybee, el 88% de las lenguas con marcadores preverbales de tiempo (T), modo (M) y aspecto (A), tienen el orden MTA. Sin embargo, entre las lenguas criollas este orden se presenta casi invariablemente como TNIA.

Elaboramos, con base en Holm y Bickerton, un esquema tipológico comparativo de los marcadores de tiempo, modo y aspecto del bileez kriol y 7 otras lenguas criollas. 6 de ellas se hablan en el Caribe: sranan, una lengua criolla de base léxica inglesa, de Surinam, saramaca, de base léxica portuguesa, de Surinam, kréyol, de base léxica francesa, de Haití, la lengua criolla de las Antillas Menores (sus variantes son muy parecidas) de base léxica francesa, yagwa, nombre popular de la lengua criolla de base léxica inglesa de Jamaica, papiamento, de base léxica portuguesa/hispana, de las Antillas Neerlandesas- la séptima, el Fa d'Ambu, proviene de la costa occidental de África, de la isla de Annobón, parte de la Guinea Ecuatoriana, y es de base léxica portuguesa. Nuestro esquema toma, para todas estas lenguas, como marcador preverbal de tiempo el anterior (tiempo relativo), de modo el irrealis, y de aspecto el no puntual.

Esquema de marcadores preverbales en sus posibles combinaciones en algunas lenguas criollas Bickerton, citado en Holm 1988:167, completado con datos de Holm mismo y de otros estudios)

TIEMP

MOD

ASPEC

B.KRIOL

SRANAN

SARAM.

KRÉOL

ANT.M.

YAGWA

FA D’AM

PAPIA

O

O*

T

               

-

-

-

V

V

V

V

V

V

V

V

-

-

+

Di V

E V

Ta V

Ap V

Ka V

A V

Xa V

Ta V

-

+

-

Wan V

Sa V

O V

A V

Ke V

Wi V

Ske V

Lo S V

-

+

+

Wan di V

Sa e V

O ta V

Av ap V

Ke ka V

Wi a V

Ske xa V

Lo S V

+

-

-

Mi V

Ben V

Bi V

Te V

Te V

Ben V

Bi V

Tabata V

+

-

+

Mi di V

Ben e V

Bi ta V

t’ap V

Te ka V

Ben a V

Bi xa V

lo S a V

+

+

-

Mi wan V

Ben sa V

Bi o V

T’a V

Te ke V

Wuda V

Bi ske V

V

+

+

+

Mi wan di V

Ben sa e V

Bi o ta V

T’av apV

Te ke ka V

Wud wud ben a V

Bi ske xa V

V

 

*La partícula que aparece en esta categoría resulta ser la menos precisa: muy bien puede indicar un futuro, o sea, un tiempo. Sin embargo, tanto en sranan como en el bileez kriol implica un irrealis cuando se usa con el tiempo pasado, e incluso cuando se usa con el verbo puede indicar una acción no realizada: (sranan) mi sa waki: habré caminado/ caminaré; mi ben sa waki: hubiera caminado. Tanto Bickerton como Holm acomodan esta particula bajo el modo de irrealis.

Para la lectura: primero se representa el verbo , como puede aparecer, y a continuación respectivamente con un marcador de aspecto , el modo - luego con modo y aspecto, con tiempo solo, con tiempo y aspecto, con tiempo y modo y al último con tiempo, modo y aspecto. Se ve como se mantiene el orden TNM también cuando sólo hay dos marcadores.

Algunos ejemplos: (bileez kriol)

+durativo:ah di tink: estoy pensando; +dur. +ant.: wi mi di taak: estábamos hablando

+anterior: yu mi baan: naciste, +ant. +irr. +dur.: i mi wan di sliip: hubiera estado durmiendo

+irrealis: i wan sleep: él dormirá/ habrá dormido,

En las lenguas criollas los verbos también pueden presentarse solos, sin partículas preverbales, y se deriva el tiempo del contexto, a

veces marcado por un adverbio de tiempo, como por ejemplo en bileez kriol:

mi

haas

ron

we

Yéside

Pos 1S

N

V

Adv. L.

Adv.

       

T.

mi

caballo

correr

lejos

ayer.

ayer mi caballo se escapó.

Lo anterior es un esquema incompleto en cuanto a las posibles marcas preverbales, elaborado sólo para mostrar las coincidencias estructurales entre el bileez kriol y otras lenguas criollas, además de representar un ejemplo de un rasgo (el orden de las partículas para indicar tiempo, modo y aspecto) considerado típico de las lenguas criollas en general.

Respecto al anterior esquema debemos insistir en que se trata de una representación idealizada, basada en fuentes recientes y no tan recientes (1977 - 1994). Sin embargo, consideramos que esta comparación nos sirve como punto de partida. El bileez kriol al menos tiene estas manifestaciones típicas de una lengua criolla. Se necesita una investigación más especifica para saber en qué contexto sociales y entre qué interlocutores se mantiene una variante del bileez kriol con estas características. Además habrá que estudiar otras variantes eventuales de lo que la misma población Llama lengua criolla para definir si se trata, como alegan los viejos hablantes, de un inglés mal hablado, o bien pidginizado y con palabras del español, o, como alega Escure, de una lengua criolla en expansión, en pleno reacomodo.

Esta discusión de algunos aspectos formales del bileez kriol obedece a que, como se dijo, en la critica a los proyectos de uniformización gramatical y ortográfica del bileez kriol ha surgido el argumento de que ya no se trata de una lengua criolla. Debemos hacer hincapié en que los hablantes mismos no tienen ningún inconveniente en reconocer su hablar como « creole » o bileez kriol, sino que la negación radica en el plano metalingüistico: este hablar no es una lengua. Los criterios que se usa para explicar esta posición son, sobre todo, sociales, históricos. No estamos defendiendo en este lugar el estatuto lingüístico del bileez kriol, sino su posición sociolingüística que no avala la ignorancia o la negación que recibe a nivel oficial, menos aún ante la importancia de esta lengua como parte de la identidad nacional.

 

Los usos, desusos y abusos: el bileez kriol y otras lenguas criollas

La apreciación sociohistórica de las lenguas criollas, o bien su falta, influye hasta hoy en día en la postura más popular o difundida de los mismos hablantes hacia su lengua: no es una lengua sino un modo de hablar, un uso funcional e informal.

Cabe mencionar aquí que en la parte del Caribe español conocemos la expresión de bozal con la que se le Llama tanto al negro salvaje, recién Llegado de África, como más tarde al hablar, criollizado o no, que surge entre la población africana en estas colonias. Originalmente la palabra bozal designa un artefactos que impide el uso de la boca (por ejemplo para que no puedan morder los perros). Pareciera paradójico Llamar bozal a una forma de hablar, a no ser que todas las fuerzas sociales fuesen desempeñadas a convertir este hablar en un dispositivo para mantener subyugados a sus hablantes, para callarles el derecho de su hablar. El nombre mismo de bozal así puede explicarnos un poco la actual situación sociolingüística de las lenguas criollas en el Caribe.

La negación expresa de la mayoría de los hablantes, a nivel informal y, sobre todo a nivel oficial, respecto al posible estatuto de su hablar criollo en tanto lengua ha de tener una considerable repercusión al nivel de la educación. Sin embargo, el hecho de que a esta forma de comunicación se le Llama 'modo de hablar' o, como con frecuencia escuchamos en Belice, 'the way we talk' no refleja exclusivamente un juicio negativo. Al mismo tiempo, la frase the way we talk comprende un reconocimiento positivo de la relación entre lengua e identidad del hablante. A continuación sigue una pequeña muestra de textos poéticos y narrativos, representativos de estos modos de hablar: primero un poema en papiamento, lengua criolla de base léxica portuguesa/hispánica, hablada en Curazao, Aruba y Bonaire:

Poesía

Bóltu, bòltu, pensamentu,
buska forma
pa mi sentimentu.
Hunta realidat i fantasia,
pa mi pari
un poesia
Primi e herida 'ki lihé,
saka sushi i sanger afó,
p'e por stop di hasimi dwe.
Mi no ke pordon
ni hustisia ni alegria
numa alivià mi kurason.
Bóltu, boltu pensamentu,
buska fórma pa mi sentimentu. (Ornelio Martina)

Ahora sigue un fragmenta en bileez kriol, de base léxica inglesa:

«Crab Season: Todeh, Belize City no stan like how i me stan when we da mi pickney. Dehn neva have no Bella Vista, all de pretty house deh, an da Kings' Paak mi neva de deh at all. Di city mi en right at Favaa's Road junkshan. Di Westan Highway neva ga no light and all who mi waahn wata an neva ga wahn vat eena dehn yaad mi ha fi go da Stan Pipe.[…] »

Por último un fragmenta en kréyol, la lengua criolla de base léxica francesa que se habla en Haití:

Poukisa I'fè jou?
lanjelis sonnen
solèy ap leve
pou ranplase nwit
te fè tèlman nwa
poukisa I'fè jou?

(Frantz Coulanges)

Estos modos de hablar constituyen la forma en que las poblaciones de las Antillas Neerlandesas, de Belice y de Haití se comunican entre los suyos. En que se cuentan los chismes, se narran mitos y leyendas de tiempos antiguos, se bromean en las fiestas y se insultan en las borracheras. En estos modos de hablar se identifican como paisanos, se mide el grado de integración al país, se aprecia o desprecia al no lugareño. En estos modos de hablar cantan y recitan poemas, expresan sus sentimientos más profundos.

Entre los lingüistas hay unanimidad acerca de la condición de lengua de estos hablares. Si el bileez kriol es lengua o modo de hablar no representa una interrogante de la lingüística, que admitirá que se trata de ambas cosas. Esta pregunta se ha originado en el seno de la sociedad, cuya política lingüística resulta ser más política que lingüística, y requiere una respuesta desde la organización del sistema educativo; surge desde la realidad nacional que edifica las trabas para impedir un reconocimiento social, de la historia que arrastra la población afrocaribeña, entre otras.

La clasificación popular del bileez kriol como talk en vez de language es negativa en tanto se presenta con base en una supuesta inmadurez lingüística, como a veces se maneja a nivel de la educación; sin embargo, ya vimos que talk puede tener su connotación positiva como el modo de hablar que permite la comunicación informal, directa, relajada, con sus instancias chistosas y poéticas, el hablar que une al beliceño que en su casa suele hablar español con el que en su casa habla garifuna, el del norte y el del sur. Talk nos da una pauta de la importancia social de esta lengua que cumple con todas las funciones que Jakobson estableció como imprescindibles para una lengua.

Los resultados de una encuesta informal que realicé en Belice muestran que en cuanto al uso en los hogares, en la calle y en ambientes escolares o de trabajo, el bileez kriol es considerado de mayor importancia en más de un 60%, el español Llega en promedio a un 40% y el inglés a nivel de hogar y ambiente informal al 15%, a nivel de los otros ámbitos a un 60%. Pero a la pregunta de cuáles lenguas son las lenguas de Belice, el bileez kriol queda muy por debajo del español e inglés con un 60% en comparación con un 95 y 100% respectivamente.

Un ejemplo de la identificación con la lengua criolla como medio de comunicación informal lo presenta Escure en una entrevista con un maestro de garifuna en San Antonio, Toledo., que primero hace hincapié en que se empeña en hablar sólo garifuna o inglés, según sus interlocutores, pero más adelante observa, cayendo en un habla notablemente más criolla, que cuando está entre amigos, «[... ] like, we going to have a fine time. Okay, de boys start talking and all everybody just discussing Creole. So instead of trying to make myself feel, or try to show off myself dat I am a better man or I am different dan all o' dem, I associate myself wid dem. So 1 speak Creole, understan'? So nobody can just say he talk funny, he must be from a different land. ... ] »(Escure 1997:38)

Nuevamente se observa que la cita anterior, al mismo tiempo que ilustra el uso de la lengua criolla para el contacto informal, comprende una denuncia negativa de esta lengua. El informante precisa que recurre al bileez kriol porque no le interesa parecer a better man, algo que implicaría el uso del inglés estándar. Este estándar, por cierto, no es el mismo que el estándar norteamericano o británico sino que, aunque a veces también parece una forma acrolectal del bileez kriol, se trata del llamado inglés estándar propio de las Indias Occidentales , que en general aprenden a hablar en la escuela.

Hablar el inglés, que ocupa el lugar de lengua oficial y de la educación, se relaciona con un afán de presentarse como una persona educada, con o sin dinero, pero formal, posiblemente con una mejor situación social o con la ambición de mejorarla. Esta situación puede darse y se da también en Jamaica, la Guyana Británica o Trinidad, donde la lengua criolla no se halla en la misma diversidad lingüística que la de Belice. En este país, además del inglés en su papel de lengua oficial, tienen una importante presencia el español, el garifuna, el maya kekchi, el maya mopàn y, en un grado mucho menor el maya yucateco, el alemán, el árabe libanés y tal vez también ya el coreano. El español incluso ha adquirido importancia como lengua en la escuela. A pesar de esta diferencia en el entorno lingüístico del bileez kriol respecto a los entornos lingüísticos de la mayoría de las otras lenguas criollas del Caribe, en esencia todas sufren la misma negación oficial, con excepción quizás, y recientemente, de países como Haití, Curazao y Surinam.

La negación de la lengua criolla, sea en Jamaica, en Louisiana o en Belice, a nivel de la educación básica y a nivel de la comunicación oficial, promueve un desuso de esta lengua, un orillarla al olvido. Es difícil en Belice encontrar a criollohablantes quienes reconocen que su lengua (LI) pudiera escribirse, menos aún que debiera dársele escritura. Tal creencia no indica una falta de comprensión de ciertas herramientas lingüísticas, sino que es el producto de siglos de estigmatización.

La estigmatización no sólo sigue siendo la suerte de las lenguas criollas de léxico inglés, sino también de la mayoría de las demás lenguas criollas en el Caribe. Como ya indicamos, el kréyol de Haití, el papiamento en las Antillas Neerlandesas y el sranan o taki-taki de Surinam parecen ser las únicas lenguas criollas con cierta estandarización y reconocimiento a nivel educativo. Lo cual no garantiza una curación instantánea de los siglos de carga negativa.

De un estudio sociolingüístico de la lengua criolla (de base léxica francesa) de Guadalupe hemos sacado el siguiente fragmenta, escrito originalmente en la lengua criolla, lo encontramos en francés:

Le créole est associé avec tout ce qui n'est pas bon : il y a un mépris véritable par rapport au créole, par rapport au nègre lui-même [... ] Au Lamantin, nous utilisons le créole à l'église [... ] J'ai interrogé les gens. Beaucoup m'ont répondu : <parler créole à l'église, c'est laid, ce n'est pas propre>. [ ... 1 Donc, vous voyez, l'usage du créole est toujours en rapport avec ce qui est le plus bas, ce qui est méprisé. Chaque fois qu'elle [Mademoiselle X] passe près de l'école et qu'elle entend des enfants parler créole, elle les gronde. Elle les insulte en créole. Mais dès qu'elle leur explique quelque chose, elle le fait en français. Alors je. me suis dit, ce n'est pas de la blague, le créole n'est pas bon que pour insulter... (Gisler 1975:223)

Vemos, entonces, en el Caribe, en Belice, un uso efectivo de una o más lenguas criollas que se da en las interacciones verbales informales. En Belice el gobierno mismo incluso reconoce el bileez kriol como 'la lengua vernácula' del país. El desuso deriva de la falta de un verdadero proceso de emancipación sociolingüística, que permite que cada hablante se sienta cómodo, en todos los aspectos sociales, culturales y académicas, al usar, o también al dejar de usar momentáneamente, el bileez kriol, su LI.

Respecto al abuso, Alleyne advierte que en los usos bastante comunes ya de las lenguas criollas para la publicidad pueden verse perpetuadas las relaciones asimétricas entre la lengua criolla y la lengua oficial del país, A menudo se da una especie de división entre anuncios serios, con un dejo de sinceridad, y anuncios chuscos, en broma. Y vemos que la lengua criolla es recurrente en el segundo tipo de anuncios, de modo que pareciera usarse como una caricatura de si misma, mientras que para el primer tipo de publicidad suele emplearse la lengua seria y oficial, el inglés o el francés (Alleyne en Morgan 1994:14).

 

Observaciones finales

Creemos menester aclarar en primer lugar que hay una necesidad no sólo de reconocer el multilingüismo en países como Belice, sino también de actuar en consecuencia. Este reconocimiento no exige, creemos, publicar libros de texto en todas las lenguas presentes. A nivel de la educación una actitud positiva implicaría la introducción a la adquisición del inglés, en tanto lengua de la enseñanza nacional, como segunda lengua, para todos los Beliceños, también para los criollohablantes. De esta manera se muestra una aceptación implícita de la lengua materna de cada uno. A partir de este reconocimiento tácito podría darse una conscientización que permite una emancipación sociolingüística, no sólo de hablantes del bileez kriol, sino de todas las lenguas presentes en esta sociedad.

La discusión de la diversidad es una discusión que cada vez se hace más notable, sobre todo, pero no solamente, en los países del Llamado tercer mundo. Ante la avasalladora moda de la globalización, consecuencia de la tecnología que nos permite una estancia virtual en virtualmente todas partes del mundo, aumenta el clamor a favor de la diversidad. Este clamor no se puede reducir a una simple convulsión antes del acabose definitivo con estas formas de ser distintas. Parece más bien un modo alternativo de contemplar los avances de la tecnología. La tecnología podría ayudarnos, de manera global, a dar cabida a la diversidad. La diversidad indudablemente alberga tesoros de conocimientos, de reconocimientos, de miradas ajenas al mismo horizonte, que merece explorarse mucho más, que debemos considerar patrimonio de la humanidad.

En el caso de Belice tenemos un pequeño espacio para analizar, entre una población actual de apenas 200,000 habitantes, las funciones de la lengua criolla en la sociedad y el reconocimiento que recibe cada una de estas funciones. El estudio puede reducirse a un interés local por una lengua con características pasadas y actuales muy propias, o bien puede tomarse como punto de partida para entender mejor todas las particularidades posibles de una situación sociolingüística que se desborda hacia otros ámbitos de la sociedad.

 

Bibliografía

Alleyne, Mervyn C. (1984) « Problems of standardisation of Creole languages » and Language and the Social Construction of identity in Creole Situations, ed. Marcyliena Morgan, UCLA, Los Angeles

Alpizar Castillo, Rodolfo (1989) Apuntes para la historia de la lingüística en Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana

Appel, René y Pieter Muysken ( 1987) Language Contact and bilinualism, Edward Arnold Eds., Londres

Arends, Jacques, Pieter Muysken y Norval Smith (1994) Pidgins and Creoles, John Benjamins, Amsterdam

Arrivillaga Cortés, Alfonso (1992) « Tiliación lingüística del idioma garifuna » en la revista Boletin de Lingüística, año VI, no. 31, Universidad Rafael Landivar, Guatemala

Bakker, Peter y Maarten Mous, eds. (1995) Mixed Languages, IFOTT, Amsterdam

Bébel-Gisler, Dany (1975) La langue créole, force jugulée, l'Harmattan Nouvelle Optique, Paris - Montréal

Bickerton, Derek (1975) Dynamics ofa Creaole System, Canbridge University Press, Londres (1981) Roots of language, Karoma, Ann Arbor

Bolland, Nigel (1992) Colonialismo y resistencia en Belice, Grijalbo, Mexico

Coulanges, Frantz (1992) «Poukisa I'fè jou? » en Conjonction Lamadil, no. 196, dic. 1992, Puerto Principe

Dayley, Jon (1979) Belizean Creole, Peace Corps Language Handbook Series, The Experiment Press, Brattleboro

DeCamp, D. (1971) « Towards a generative analysis of a post-creole continuum » en Hymes, D. (ed.)

Escure, Genevieve (1997) Creole and Dialect Continua, Serie Creole Language Library, John Benjamins Publ. Company, Amsterdam

Goilo, E. R. (1974) Hablemos Papiamento, de Wit Stores, NV, Aruba

Hoebens, Emma (1998) « La situación sociolingüística del Bileez kriol », tesis de licenciatura, Escuela Nacional de Antropoiogia e Historia, México, D.F.

Holm, John A. (1988) Pidgin and Creole Languages, Comell University Press, Ithaca, Nueva York

Hymes, Dell (ed.) (1 97 1) Pidginization and Creolization of Languages, Cambridge university Press, Cambridge

Koop, Gerhard (1991) Pioneer Years in Belize, publicado por G. S. Koop, Belice

Mazrui, Ali A. y Alamin M. Mazrui (1 998) lhe Power ofbabel, Language and Governance in the African Experience, Fountain Publishers, Kampala-, David Philip Publishers, Cape Town - University of Chicago Press, Chicago

Palm, Ph. de y H. Vos (1974) Kennismaking met de Antilliaanse en Surinaamse poëzie, Sticusa, Amsterdam

Post, Marike (1994) « Fa d'Ambu » en Arends, Jacques, Pieter Muysken y Norval Smith (eds.) Roberts, Peter A. (1996) West Indians and Their Language, Cambridge University Press, Cambridge

Romaine, Suzanne (1988) Pidgin and Creole Languages, Longman Linguistics Library, Longman, Londres y Nueva York

Schwegler, Armin (1996) « Ch ma nkongo » : Lengua y rito ancestrales en Palenque de San Basilio (Colombia), Biblioteca Ibero-Americana, Vervuert, Bonn

Thomason, Sarah G. y Terrence Kaufman (1988) Language Contact, Creolization and Genetic Linguistics, University of California Press, Berkeley