El Caribe se plantea oficialmente hoy en día la pluralidad lingüística. En una resolución adoptada den 1998, el Consejo de Ministros de la Asociación de Estados del Caribe se ha dado como objetivos el " eliminar las barreras de lenguas en el seno de la región, a partir del desarrollo de la competencia lingüística de los naturales del Caribe en una segunda y hasta en una tercera lengua ".

Esta decisión va acompañada por un dispositivo de lucha contra la reducción de la diversidad lingüística y de promoción conjunta de las tres lenguas de origen europeo del Caribe: el inglés, el español y el francés. En una región de conflictos lingüísticos históricos, la difusión de las lenguas surge de una estrategia comunitaria e identitaria. Este cambio que es considerable, replantea y modifica las condiciones de la enseñanza de lenguas en la cuenca.

El examen sucesivo de los tres contextos que caracterizan la oferta de francés como lengua extranjera en la región (situaciones de francés lengua común de los Departamentos franceses de América, de francés lengua segunda en Haití y de francés lengua extranjera en los estados angloparlantes y francoparlantes) pone en evidencia los esfuerzos de cada sistema educativo a favor de la diversificación lingüística: creación de un instituto universitario de formación en francés para extranjeros en los Departamentos franceses de América, aprendizajes estrechamente próximos del creole y del francés en Haití, integración de la calificación lingüística y profesional en Cuba, enseñanza obligatoria del inglés y del francés desde la escuela primaria y licenciatura de enseñanza bivalente en francés/inglés en la República Dominicana, enseñanza precoz masiva del francés en los estados del este del Caribe.

Pero las repercusiones de estas iniciativas, a veces espectaculares, estarán siempre limitadas: en el plano conceptual, por una representación estrechamente cumulativa e instrumental de la competencia plurilingüe, y desde el plano curricular por la permanencia de programas de formación en lenguas, muy institucionalizados, y en consecuencia difícilmente adaptables a las variaciones de las demandas comunitarias y a la singularidad de los itinerarios individuales.

Para transformar en proyecto educativo la política de integración plurilingue del Caribe, los sistemas educativos deben ser reconfigurados por nuevos modelos de acción focalizados en la formación de personas y la construcción de competencias interculturales cruzadas en varias lenguas.

Algunas medidas se imponen en este sentido entre las cuales sobre todo el establecimiento de complementaridades entre las competencias buscadas en cada lengua, la valorización de las dimensiones transversales en el aprendizaje de lenguas, la armonización de los dispositivos nacionales de investigación, de profesionalización y de acreditación en lenguas y finalmente, la intensificación de las pasantías de movilidad, condicionada esta por el refuerzo de las relaciones de asociaciones, el aumento de los subsidios a los beneficiarios y el profundizamiento reflexivo de las incidencias, institucionales y subjetivas, de las relaciones de otredad que toda movilidad pone en marcha.